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Hasta el presente la única teoría consistente sobre el poblamiento original de América, es la que sostiene con evidencias materiales y lógicas cada vez mas solidas la migración de los antiguos grupos asiáticos, a través del estrecho de Bering. Esta teoría fue postulada inicialmente por el padre Josep Acosta en el siglo XVI y fundamentadas con evidencias científicas por Alex H’rdlicka hacia finales del siglo XIX. Uno de los argumentos que sustentaban esta tesis es la relativa cercanía que existe entre el cabo este, en la península siberiana de Chukchi y el cabo príncipe de Gales, en Alaska, a uno 70 kilómetros, formándose un brazo de mar en cuyo centro se hallan las islas Diomedes.

Una tesis contrapuesta a la anterior fue formulada hacia l comienzo del siglo XX por florentino Ameghino, paleontólogo Argentino que aseveraba la existencia de un hombre autóctono americano, basándose en la presunta existencia de restos humanos de gran antigüedad en el territorio de la Argentina. Según Ameghino América era la tierra de origen de todos los mamíferos, de los cuales habría surgido el primer animal adaptado a la postura vertical el tetraprotbomo; posteriormente y mediante evoluciones sucesivas se habrían originado el triprotbomo, diprotbomo y finalmente el protbono ancestro directo del hombre actual, los cuales corresponderían a las capas más antiguas del mioceno superior, a la base y parte media del plioceno.

Las experiencias geológicas y paleontológicas emprendidas por diversos autores entre ellos Alex H’rdlicka, refutaron las tesis de Ameghino, y concluyeron por una parte que las capas geológicas donde se encontraron los restos de cráneos y otros restos óseos no pertenecías a plioceno, sino a otras mucho más recientes, por otra parte que los fragmentos de cráneos y huesos largos no eran humanos o correspondían posiblemente a indígenas modernos.

Paul Rivet y Méndes correia argumentaron que el poblamiento de América o se había efectuado solamente por la vía de Bering, según ellos habrían habido otras oleadas migratorias complementarias, compuesta particularmente por grupos humanos negroides, australianos y polinesios que habrían navegado a través del Atlántico y el océano pacifico, para llegar a las costas de Américas. Luego dichas teorías cayeron en desuso por ser refutadas por los nuevos conocimientos de la historia de la humanidad. Esta teoría fue denominada la “oceánica”.

Otros hallazgos interesantes son los restos humanos hallados entre 1835 y 1844 por el explorador danés Lund, en diversas cuevas del distrito de loagoa Santa, Brasil, los cuales fueron estudiados posteriormente por el mismo H’rdlicka. Los restos se encontraron mesclados con restos de animales, de los cuales habían 17 cráneos de forma alargada, aunque no se han sugerido que pertenezca a un tipo exageradamente primitivo, se estima que posean cierta antigüedad, considerándolos como parte de una posible raza de Loaga Santa o Paleoamerindios.

El hombre siempre se ha interesado por explicar de manera lógica y con pruebas demostrables su origen desde los tiempos remotos, quizás no sepamos con exactitud su origen pero se tiene una idea respecto a esto, gracias a estos paleontólogos y arqueólogos que se encargaron de reunir restos hallazgos en nuestra América para formar dichas teorías que dan respuesta a cierta parte de las interrogantes que se hacen acerca del origen del hombre americano.

 

Cabrera Aurymar

C.I 19.927.226

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